El Ser = Ontología x Epistemología²

 

A esta altura uno recuerda el axioma de Niels Bohr en física cuántica, según el cual “lo contrario de una verdad profunda puede muy bien ser otra verdad profunda” o el de Oscar Wilde que afirma que “en arte, una verdad es aquello cuya contradicción también es verdadera”

(Richard Tarnas, 2006*)

 

Epistemología, Ontología, Física de las partículas, Cosmología… ¿Cómo nos conocemos a nosotros mismos? ¿A nuestro Ser? Ese silencio que al preguntarnos unas cuantas veces, ¿Quién soy?, aflora. Ese silencio que siempre ha estado ahí. Cuando llegas hasta el final, interrogándote por ti mismo, siempre llegas al mismo lugar, no hay otro. Ese silencio que ya estaba ahí mientras progresabas en tu embriogénesis de partícula elemental a feto; en tu filogénesis de ameba a ciudadano. Ese silencio que te acompañó al bajar de manera traumática y festiva por el cuello del útero hasta salir en absoluto shock a un mundo de oxígeno, memoria e hidrógeno. Ese silencio que te guió hasta comenzar a utilizar el lenguaje, el sonido de tu voz te hizo pensar que había Dos y ahí comenzaste tu calvario de dualidad: uno piensa y el otro comunica, desafortunada pareja de éxito: ganas hoy, miseria en el alma para mañana. Comunicas pensamientos que ayudan a otras ilusiones tan aisladas en la dualidad como tú. Adolescencia de la evolución cognitiva. Una reproducción sistémica de carencias que enseñan a otras carencias que hay tiempo aunque no sea verdad; es decir, a perpetuar el dualismo del que enseña y del que es enseñado, del que ayuda y del que es ayudado, del generoso y del necesitado; un laberinto fabricado por la razón, como si de una domadora de bestias se tratara, R. Tarnas nos ilustra al respecto: “El racionalismo y el empirismo ascéticos y objetivantes que surgieron durante la ilustración cumplieron la función de disciplinas liberadoras para la naciente razón moderna, pero aún hoy dominan la corriente principal de la ciencia y del pensamiento con una inmadura rigidez. Con su miopía simplista y unilateral, limitan gravemente nuestro espectro de percepción y de comprensión”*.

Hemos soltado amarras, navegamos y ya nos hemos convertido en unos perfectos profesionales de la gestión de empresas emocionales, con mucha alma en su modelo de negocio y un alto porcentaje de arquitectura cartesiana que cronifica, en su gestión del espacio productivo, minusvalías endémicas. Ahora que hemos llegado a nuestro momento Atman, invertimos en artistas pagados por su gestión y en gestores con arte pagados por lobotomizar recursos humanoides. Liderazgo de plantillas que vibran en diferentes longitudes de onda: tenemos la plantilla, interferencia de patrones de onda: cobro luego existo; y tenemos la plantilla, interferencia de patrones de onda: existo porque aún no se ha inventado mi mundo. Este ganado doméstico, vive en la espera constante de una carencia milenaria que, en cualquier momento, de manera heroica, o a lo villano, será resuelta. Y todo el mundo, incluidos los que dejaron de ser mundo, por una inconsolable entropía, serán recompensados e incluidos en sus catálogos estrato, en sus recordatorios pasado-futuro, en una órbita que ha olvidado en torno a lo que orbita: el yo postmoderno deambulando en una ahora que se viste de luto sin muerto al que visitar. Nos vuelve a ilustrar R. Tarnas: “Así como los copernicanos habían desplazado a la Tierra del centro del universo para revelar un cosmos mucho más amplio y desconocido en el que la Tierra no era ya más que un pequeño fragmento periférico, los freudianos desplazaron el yo consiente del centro del universo interior para revelar el dominio mucho más amplio y desconocido del inconsciente. El yo moderno tuvo que reconocer que no era el señor de su propia casa, como implicaba el confiado cogito cartesiano, sino que era más bien un epifenómeno periférico de procesos mucho más poderosos que, insondables, operaban allende los límites de su consciencia.”* El Yo vaciado del yo, el yo absoluto que es Aquello, tu espejo, Lo que está adentro de Todo, ese Silencio, El Ser. Para trascender la dualidad: “El resultado de las obras excelentes unidas a la meditación es insuficiente, porque las obras y sus resultados están limitados al universo manifestado de formas y nombres. Las obras no tienen acceso a Aquello (lo Absoluto) que no es un efecto, sino que es eterno, inmanifestado, está más allá del nombre y la forma y no tiene las características de las acciones con sus factores y resultados. A lo único que tienen acceso es al mundo relativo.” (Brihadāranyaka Upanisad**)

 

* Richard Tarnas, “Cosmos y Psique”, Ed. Atalanta, 2006

** “Gran Upanisad del Bosque”, Edición de Consuelo Martín, Ed. Trotta, 2002

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2 Comentarios

  1. No hay un fondo del mar único. El texto aparece como un campo de ostras; hay muchas perlas y no las escondes: “… filogénesis de ameba a ciudadano”, “… un mundo de oxígeno, memoria e hidrógeno”, etc. Se disfruta, camarada.

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    1. ¡Gracias amigo! Me encanta que hayas encontrado perlas y disfrutado de ellas. Y me alegra especialmente que lo haya hecho un gran amante de las letras como tú.

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